Érase una vez…

Una niña a quién lo que más le gustaba era dibujar y visitar el taller de costura de su tía porque allí le esperaban un montón de trocitos de telas de colores.
Cuándo los veía, sus emociones se desbordaban. Se sentía muy feliz imaginando sus muñecas con sus nuevos vestidos, que eran las más cuquis, y se vestían a la última moda.
La niña fue creciendo y su pasión por la costura también. Y a una edad muy temprana, sin saber el patronaje, empezó a diseñar y a confeccionar las faldas para sus amigas ¡le salían perfectas! ¡Que recuerdos!
Un tiempo más tarde, la vida le hizo un gran regalo; la mejor maestra del mundo, fue muy generosa con ella al desvelarle todos los secretos de la costura. Y fue entonces cuando la joven echó a volar con sus propias alas.
Así emprendió el viaje al mundo de la creación infinita y del aprendizaje constante con el que todavía continúa.
Y esta es la historia de una niña que se ha convertido en una maestra de costura y que se siente inmensamente feliz por dedicar su vida a algo que tanto le apasiona.
30 años de experiencia me avalan y los pongo a vuestro servicio.
Muchas gracias por vuestra atención y…
Vuestras Reseñas
En las palabras de algunas de mis clientes.
Cabe comentar de primeras, que como modista es muy válida, el problema viene en su mala organización.
Llevamos el vestido de mi madre (madre de la novia) para unos determinados arreglos e incorporación de unas mangas al mismo, a finales de Febrero, (Evento con fecha 29/06/24), es decir, con un margen suficiente tanto para su trabajo, como para nuestra tranquilidad a la hora de recibir la prenda, lo cual, resulto nefasto.
Tras varias demoras en las citas para las pruebas, nos encontramos con que llegados a una semana antes de la boda, el vestido, no estaba listo. La situación ha sido muy frustrante, dado que tan solo quedaba una semana para el día, y mi madre, aún no había llegado a verse con el vestido arreglado y completo. Surgieron varios imprevistos, que nadie está exento de ello, pero que si el trabajo se realiza con tiempo, no nos vemos llegado el momento en dicha situación, pudiéndolo resolver entonces, con el margen suficiente y sin agobios por ninguna de las partes. Podemos comprender, que trabaje en base a la fecha del evento, pero de ser así, debe avisarse al cliente, para que tenga este aspecto en cuenta, y luego sea decisión del mismo dejarlo o no. Pero no se puede acudir, con tanto margen de tiempo, y verte así a una semana. Teniendo además en cuenta, que nosotras íbamos de otra ciudad de Asturias.
Al final, el vestido fue entregado a tiempo y bien acabado, pero de haberse organizado de otra forma, nos hubiésemos ahorrado algún que otro mal trago y disgusto, repito que de otra forma, como modista es buena.

